16 February 2008

tu cuerpo en el mío







cada vez que debajo de todo
sentía frío,
sentía también un cuerpo foráneo
que calentaba sus pies:
era su corazón.

Existe en el centro del alma, en el corazón, un espacio puro, intocado y que es inmortal. Es el centro organizador, el átomo nuclear de nuestro sistema psíquico desde el cual emana esa sustancia inmaterial que permanece a través de los cambios de nuestros procesos vitales.

Es el espacio del deseo convertido en impulso de búsqueda; el cual procede de la incitación, hacia la realización creativa de uno mismo. El ser humano es, por sí mismo, empujado constantemente hacia otra cosa que anhela (re)encontrar y que al no hallarla, intenta crear en la realidad. Entonces transitamos este proceso de desarrollo, donde tenemos que buscar y encontrar repetidamente algo que aún no es conocido por nadie: la tarea de la autorrealización.

En el transcurso de esta tarea, el amor aparece como uno de los aspectos más importantes en nuestra vida. Es una presencia constante que busca el encuentro y unión con otro ser que completará nuestra propia insuficiencia y que sacará del aislamiento a la personalidad individual; para ser conducidos al nosotros en sus varias formas amorosas primordiales.

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